Sabelotodo
68 | Cary Grant, Leo McCarey, The Awful Truth
Es evidente que Brad Pitt no habla como Cary Grant. No hace falta tener el oído entrenado en acentos anglosajones para darse cuenta de que los actores de Hollywood de hoy no hablan como los actores del cine clásico. El acento de los actores en esa época, desde los años 30 hasta los 50, parecía no pertenecer a ningún lugar específico. Era como una especie de mezcla entre un acento americano y un acento británico neutral. Ese acento tiene nombre, se le llama “acento transatlántico” y era una decisión deliberada, una habilidad que se estudiaba y se practicaba en los cursos de actuación o locución. Algunas personas incluso lo aplicaban en su vida diaria porque las hacía sonar más sofisticadas. Eventualmente, cerca de los años 60, el acento transatlántico cayó en desuso, al mismo tiempo que el Nuevo Hollywood empezaba a priorizar una manera de hablar y actuar más realista.
El acento “transatlántico” me hizo acordar a un chiste recurrente que se hacen Cary Grant y Irene Dunne en The Awful Truth, una película de 1937 dirigida por Leo McCarey. Es una típica película de rematrimonio: marido y mujer entran en crisis, deciden separarse y, finalmente, después de desencuentros y desventuras, se dan cuenta de que son el uno para el otro y se reconcilian. En el principio de la película, cuando Jerry (Grant) y Lucy (Dunne) aún no se separaron, ambos sospechan de las infidelidades del otro. Jerry, que fue evidentemente infiel, minimiza los celos que siente porque su mujer haya pasado demasiado tiempo con su profesor de canto. Esas cosas a él no le molestan porque tiene, en sus palabras, a continental mind, una manera continental de ver el mundo. Lucy se burla de él repetidas veces, diciendo que tal o cual cosa no le van a molestar a Jerry porque tiene a continental mind. El chiste no funciona por escrito, funciona por repetición y por contexto y, fundamentalmente, por timing. Leo McCarey, su director, era una eminencia de la comedia. Había trabajado con Laurel y Hardy (el Gordo y el Flaco), los hermanos Marx y Harold Lloyd. Me doy cuenta ahora, escribiendo esto, que “transatlántico” y “continental” son dos palabras completamente distintas, que no tienen nada que ver una con la otra y que la conexión que hice entre ambas cosas, el acento y la película, es completamente gratuita. Y a mí qué me importa.
Cary Grant, además de una mente continental, tenía una especie de acento transatlántico natural. Nació en Bristol, Inglaterra, y recién a los dieciséis años, en 1920, se mudó a Estados Unidos. Más de quince años después, cuando consiguió el protagónico de The Awful Truth, Cary Grant ya había actuado en casi treinta películas, pero no era ni por asomo la estrella que sería después. Digamos, era Cary Grant, pero todavía no era Cary Grant. Eso pasaría, justamente, a partir de The Awful Truth y gracias a Leo McCarey.
Leo McCarey sabía hacer comedias, pero su talento no era evidente para Cary Grant y Irene Dunne durante los primeros días de rodaje. McCarey era un fundamentalista de la improvisación. Encaraba todas las escenas sin ningún guion e instaba a los actores a improvisar y ensayar mucho antes de prender las cámaras. Cary Grant, que aún no era Cary Grant, estaba acostumbrado a un método mucho más esquemático e industrial de filmar, estudiando y memorizando líneas y escenas, y la idea de improvisar lo aterraba. McCarey, muy personaje, se hacía llevar un piano a los sets de filmación y, cuando una escena estaba difícil, se sentaba al piano y canturreaba buscando alguna inspiración.
Eventualmente, después de rogarles a sus respectivos representantes que lograran liberarlos de ese proyecto aterrador y fracasar, Grant y Dunne se dieron cuenta de que McCarey era brillante y graciosísimo. La propia Dunne terminó diciendo que al final de la película nadie quería que los días terminaran de lo mucho que se divertían filmando. McCarey era muy gracioso y muchas veces se ponía a actuar él mismo las líneas para dirigir a los actores. Entonces, dice la leyenda que Cary Grant, que al principio no lograba entender qué quería McCarey de él, en lugar de interpretar las direcciones y hacerlas propias, directamente empezó a imitar al director, sus manerismos y su manera de hablar. No sé si McCarey se dio cuenta de esto, si se enteró o si le importaba, pero sí es evidente que la imitación funcionó.
The Awful Truth fue un éxito rotundo. Tuvo varias nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Director para McCarey, que ganó. Cary Grant no estuvo nominado a nada, pero el éxito de la película lo convirtió inmediatamente en una estrella mundial.
Da la sensación, mirando Hollywood clásico, que Cary Grant, Humphrey Bogart, Katharine Hepburn, Ingrid Bergman, eran en la vida como eran en las películas. Que esas grandes estrellas, muchas veces más grandes que la vida misma, eran siempre así. Difícil imaginar a Humphrey Bogart con una personalidad demasiado distinta a la que tiene en Casablanca, por ejemplo. En el caso de Cary Grant, su estilo frente a cámara, su persona, tan característico y reconocible, no era algo que él llevara naturalmente, sino algo que inventó conscientemente, copiando a otra persona. Después de The Awful Truth, Cary Grant sí fue Cary Grant, solo que Cary Grant era, en realidad, Leo McCarey.
A todo esto, The Awful Truth es una película perfecta, graciosa y memorable. Es una de mis películas favoritas. No está en ninguna plataforma. Hace cinco meses la subieron a YouTube, pero no tiene subtítulos. Estoy seguro de que con un poco de imaginación la pueden conseguir. Nos vemos en dos semanas, o cuando sea.
Si están satisfechos con nuestra tarea, piensen en colaborar con un poco de dinero mensual de manera de ir construyendo una base de seguidores pagos que nos permitan mantener y desarrollar este emprendimiento. Los valores pueden no significar mucho en sus economías mensuales pero para nosotros son un ladrillo más para construir el servicio que soñamos.
Vean si algunos de los valores de acá abajo les resultan accesibles, el aporte es mensual vía Mercado Pago (PayPal para el extranjero) y podés salir cuando quieras sin ninguna dificultad:
Transferencias directas cuando quieran y lo que quieran al alias gusnoriega.
Y, como siempre, los que quieran colaborar desde el exterior, lo pueden hacer vía PayPal:






algo que me olvidé de agregar y me hizo acordar mi madre: en castellano, “the awful truth” se estrenó en castellano como “la pícara puritana”, un título tan extraordinario como inexplicable. no tiene nada que ver con la película!