La inspectora
#55 | Mujeres y non fiction: cinco recomendaciones
Cuando sucede un hecho extraordinario se dice que la realidad supera a la ficción. Estoy convencida de que es así o al menos a mí me atraen mucho más las historias reales que las fantásticas. Solo hago excepciones con las novelas románticas y los melodramas. No debo ser la única, la llamada non fiction ocupa un lugar destacado en las librerías y dentro de ese universo proliferan cada vez más las historias escritas por mujeres. Los libros de no ficción que escriben las mujeres aportan una voz diferente al género, que tuvo grandes pioneras (Joan Didion, Nora Ephron, Sara Gallardo, Moira Soto) y hoy parece ser el terreno más fértil para pensar temas universales desde una mirada femenina.
Desde que cerró CNN Radio Argentina ya no tenemos nuestro programa Libros con Ñ. No extraño trabajar los domingos, pero sí extraño mucho las conversaciones con los autores/as, y la posibilidad de compartir con los oyentes los libros que estábamos leyendo. Confío en que pronto encontraremos un nuevo espacio para retomar ese encuentro. Mientras tanto, quiero recomendarles cinco libros escritos por mujeres que he leído en los últimos meses.
Un cactus en el medio (Lila Bendersky, Vinilo Editora).
Parte de la Felicidad de Dolores Gil fue uno de los primeros libros exitosos de Vinilo. Dolores narraba la tragedia que desencadenó la muerte de su hermana y cumplió con creces el lema de la editorial: libros para leer de una sentada. Años después, el tema de la muerte de una hermana lo retoma el apasionante libro de Lila. Lila es periodista y cuenta la historia de su hermana que murió antes de que ella naciera en clave de investigación periodística. Sabemos el desenlace desde el comienzo, pero al igual que ella queremos desentrañar la trama de lo que sucedió con esa familia antes y después de la tragedia. No sé si habrá otro título para un libro más perfecto que Un cactus en el medio. Todos los que pasamos por la muerte de un hermano sabemos que ese suceso, por omisión o por exceso, se transforma en algo puntiagudo que queda en el medio del seno familiar y reconfigura los vínculos. Lo que más me gustó de la mirada de Lila es su descripción de cómo quedaron sus padres frente a tamaña perdida. Se dice que con el nacimiento de un hijo uno ya no es el mismo, pero ese cambio se enmarca en un proceso vital que por lo general enriquece a las personas y a las parejas; en cambio, la muerte de un hijo pequeño instala una herida que queda para siempre y afecta a los hermanos que lo sobreviven o vienen a ocupar ese vacío. Lila reconstruye la historia haciendo entrevistas, una de ellas al rabino que vieron sus padres buscando consuelo. La madre recuerda una frase que le dijo ese rabino: Uno piensa que los niños no se mueren, pero los niños se mueren. Con humor, inteligencia, compasión y sin indulgencia, Lila repasa la historia que la precedió y que la habita porque la ausencia también ocupa un lugar.
Trilogía de Copenhague (Tove Ditlevsen, Seix Barral).
La Trilogía de Copenhague reúne por primera vez en castellano y en un solo libro las tres novelas biográficas de la escritora danesa Tove Ditlevsen: Infancia, Juventud y Dependencia. En estos tres volúmenes, Ditlevsen reconstruye su vida desde los barrios obreros de Copenhague hasta su consagración literaria, sus matrimonios fallidos y su adicción.
No sabía de la existencia de esta escritora ni que esta obra es considerada un clásico de la literatura autobiográfica. Me atrajo la foto de tapa y el texto de la contratapa. La venta no mintió, es muy impresionante leer este libro y sentir que uno está en presencia de una ESCRITORA, así con mayúsculas. La fluidez y la solvencia del relato es apabullante. No hay alambiques ni grandes metáforas, la descripción que hace Tove es tan precisa y despojada que las imágenes se suceden en la mente del lector. Uno lee y está ahí en la Copenhague de entreguerras experimentando las carencias que sufrió esa niña y sintiendo el frío nórdico. Lo mismo sucede con su despertar sexual y su carrera literaria. También es un retrato de las dificultades que afronta una mujer en relación con la maternidad y su desarrollo profesional. La tercera parte es la más impactante porque cuenta su adicción a los opiáceos y su internación para rehabilitarse. En un final abierto, Ditlevsen reflexiona sobre su condición de adicta para siempre. En 1976 Tove, de 58 años, se suicidó con una sobredosis de somníferos. Este libro junto a Una mujer en Berlín, de autora anónima son los mejores retratos de época e historia personal que he leído.
Hacía el Oeste (Karina Gao, La Crujía).
Karina es una amiga de la casa. Una amiga que celebramos y admiramos a la distancia. Al verla en acción nos preguntamos ¿Cómo puede caber tanta energía y tantas actividades en una sola persona?? Trilingüe, 3 hijos, cocinera de un programa de televisión, experta en finanzas, influencer, escritora, dueña de dos Gao Resto y muchos etceteras. Está a punto de emprender un viaje por un año con su marido y sus hijos alrededor del mundo. Acaba de lanzar un nuevo libro apasionante que relata otro viaje, el que hizo con sus padres cuando migraron desde China a Argentina, cuando ella tenía nueve años. Karina mezcla en su relato su historia personal con una descripción minuciosa de la sociedad china de sus abuelos, de sus padres y su evolución a la actualidad. Riguroso como es ella, el libro está lleno de datos históricos que permiten conocer en profundidad aspectos de su país natal. En sus páginas también se refleja la mirada de una inmigrante agradecida con el país que la recibió, donde creció y eligió vivir a pesar de haber podido volver a China o radicarse en Francia. Hacia el Oeste es emocionante, reflexivo, alegre y honesto como es Karina. Oblicuamente puede funcionar como libro de autoayuda para superar dificultades y plantearse desafíos personales. Karina pasó por mucho y siempre logrò ver el aspecto positivo de cada experiencia. Un camino para seguir.
Una dietética para la vida. (Tamara Tenenbaum y Natalia Kiako. Vinilo Editora).
El tema de este libro me convocaba, casi nada me interesa más que hablar de comida, debatir sobre ella y conocer platos y lugares donde comerlos, pero tenía reparos. Me encanta el género epistolar (les recomiendo la obra maestra 84, Charing Cross Road) por eso no me gustaba que las cartas del libro surgieran como consigna externa. A priori suena muy impostado. Por otra parte, en Libros con Ñ la única entrevistada que nos hizo sentir incomodos y contestó con mucho desgano las preguntas sobre su libro Un millón de cuartos propios fue Tamara Tenenbaum. A Natalia nunca la entrevistamos. Superada esa desconfianza, pude leerlo y me llevé una grata sorpresa. El intercambio es fructífero, son dos personas muy distintas y la conversación genera ideas nuevas. Tamara es más cálida escribiendo sobre comida que contestando entrevistas y se nota que Natalia es una persona amorosa, preocupada por dar confort cuando cocina. Hablan sobre comer sola, las ganas de comer, recibir en casa, comer afuera, ética y estética de la comida. No escapan a cierta tilinguería que es inherente a hablar de comida y tendencias gastronómicas en un país pobre, pero lo asumen. Sus ideas enriquecen el debate y dejan al lector pensando sobre su propia relación con los temas que proponen.
Comerás flores (Lucía Solla Sobral, Libros del Asteroide).
Este libro no es estrictamente de no ficción, aunque la autora española tenga muchas características en común con la protagonista de su primera novela. Comerás flores se publicó a fines de 2025 y en abril de este año llevaba vendidos 130.000 ejemplares. Y tiene los derechos de traducción para diez idiomas.
La novela sigue a Marina, una joven que, tras la muerte de su padre, inicia una relación con Jaime, un hombre mayor, exitoso y seductor. Atraída por la estabilidad que él le ofrece, se aleja gradualmente de sus afectos e intereses. Con el tiempo, la relación revela mecanismos de control y dependencia emocional, mostrando cómo la violencia psicológica puede afectar profundamente su identidad y sus conductas alimentarias.
No hay una respuesta única para entender el éxito de la novela y su viralidad. Quizás su tema y la forma de abordarlo —escribir literatura como si fuera no ficción— puede ser una de las claves. La novela es ligera y visual. No carga las tintas en ningún personaje. El villano tiene su costado encantador y la protagonista no es solo víctima. Avanzamos por las páginas esperando un estallido de violencia física (spoiler) que nunca llega. La forma en que la novela aborda las relaciones de control y la pérdida de identidad dentro del amor interpela directamente a sus lectoras (estoy segura de que en su mayoría son mujeres) que se pueden identificar por haberlo vivido ellas o alguna de sus amigas. No sé si Comerás flores es una gran novela, sí sé que es atrapante, fluye e instala una mirada distinta sobre las relaciones de pareja tóxicas que siempre incluyen a sus dos miembros, aunque la cuota de responsabilidad no sea la misma.
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Excelente...da ganas de salir ya a comprar todos...sobre todo el de la danesa. Respecto a Tamara escuche esa entrevista y pensé que paciencia uds...de vez en cuando escucho su podcast y es su forma, su tono...displicente? 🤔🤷🏻♀️🤪
Gracias, Mariela! A la danesa ya la compro.